BUNKER

escribo estas palabras desde un editor de texto plano

sábado, 15 de agosto de 2015

a veces me caés mal pero después me doy cuenta de que es porque sos igual que yo y se me pasa

lunes, 10 de agosto de 2015



perdí la gorra de lean ayer. fue ayer? el viernes. es todo tan intenso que ya me pierdo. ya estaba cancherando muy extremo en la bici haciendo tiempo por microcentro, di doscientas vueltas por corrientes reconquista porque sé que por ahí sale mi único papu preferido de la oficina. cada vez me cruzo más gente andando en bici pero él es el único que sólo siempre veo de lejos.

el microcentro ayer estaba muy viernes y eso no me gustaba ni me molestaba, decidí ir a buscar a la beba medio sorpresa por el laburo porque íbamos a pegar churro. venía tan cargada, con tanto flow, que me anticipé mal a las circunstancias.

no sé en qué momento perdí la gordita, no me acuerdo de la última vez que la vi. no me acuerdo de dónde se suponía que estaba cuando la beba salió temprano del trabajo y encaró para el subte. sé que arreglamos que yo iba para belgrano. sé que el viernes venía bien, sabía que la campera rompimientos que activé esa mañana y no uso nunca era un acierto.

lo pensé tantas veces como un loop que ya no estoy segura de en qué momento colgué la gorrita de lean del timbre rojo de la bici. estoy segura de las calles que pistié, y segura-segura porque lo pude confirmar luego de perderla mientras repasaba el camino como un autómata.

me asusta un poco la comunicación, pero más me asustan las cosas cuando no siguen la lógica q me gobierna.

la beba salió del trabajo menos cuarto y no escuchó mi audio, yo llegué temprano pero la subestimé y di vuelas por maipú, lentamente, entre la gente. un muchacho que cruzaba la calle del kiosco a su camioneta traffic estacionada me piropeó. era lindo. los compañeros de trabajo de la beba me dijeron que ya se había ido. ella no me atendía el teléfono. por la ansiedad me desplazaba sin prestar atención por la vereda con la bici. me dijo algo del subte y arranqué para corrientes. hablamos una cuadra por teléfono. ahí quedamos que la veía en belgrano, en cabildo y congreso. ella no podía esperarme porque el tranza estaba solamente hasta antes de y media. la beba tenía plata. corté el teléfono y salí del gentío de corrientes por suipacha a la derecha. la misma esquina en la que una hora después me la puse con un poste que se camufló con la mugre del centro. de este golpe me quedó un moretón con la forma del corpiño. es exótico. bastante hermoso.

recién en la bajadita del hotel de carlos pellegrini y lavalle hago una curva cerrada sobre un chico que me dice: ‘eeeeee’ y yo le contestó :’ueeeeee’ y me rescato. todos mis pensamientos se nublan en una tormenta pero que tiene una imagen pacífica y celestial que se traiciona a cada momento: la gorra de lean, flotando en un espacio negro tan negro como el espacio negro negro. liviana. perfecta. con su campito de golf y cielito nuboso. con los mejores personajes de la looney toons jugando juntos. con tazz y pepe lepew como protagonistas, bordados al frente. pequeña. de niño. igual que mi cabeza.

era de lean cuando era chiquito. la encontró en la casa de la vieja y me la trajo. es muy orishinal, marca acme, made in iu es ei, porque lean siempre fue bastante cheto. estoy segura de que se la regalaron en la época en la que vivían en las Heras y Pueyrredón.
desde que lean me regaló esa gorrita la usé todos los días. se convirtió en un accesorio irremplazable que me tenía en la cima. en las fiestas la gente la halagaba, y también en los kioscos. les contaba a todos que era de mi mejoramigobb y que me encanta. todos sonreíann siempre.
ayer, o anteayer, o el viernes, la perdí. ya no sé. sentí como un tajo. no podía creerlo. me sentía muy capaz de cuidar esa gorra, me sentía más capaz que nadie. lloré en el microcentro.

el sábado tomé cristales. pensé en la gorra. escribí esto. me acordé:

una vez encontré a mi hermano llorando. pateaba el piso desesperado. me asusté tanto que no podía parar de gritarle. me dijo algo de la potencia injusta del mundo.

se calmó con un abrazo.

el viernes con la gorra me sentí parecida.