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escribo estas palabras desde un editor de texto plano

sábado, 22 de febrero de 2020

cosas maravillosas

ayer las cosas maravillosas siguieron, supe que no había exagerado ni una gota cuando entramos al agua. el mar cristalino y frío como el agua solamente puede estar. nos balanceábamos cuando escucho a alguien decir la palabra aleta. 
- tiburones en uruguay?
- yo vi que vendían sopa de tiburón en el pueblo.
- si yo fuera un tiburón no andaría así, subiendo a respirar. les comerías las piernas a ustedes bien sigiloso. y si te la quisiera comer a vos - señalé a lucho - elegiría la derecha instintivamente. porque la izquierda es la del accidente y no quisiera terminar con una barra de acero metida entre los dientes. 
en el silencio miramos a lo lejos. “allá está” todos estaban más atrás pero señalando para adelante. la aleta desaparecía después de aparecer. gris brillante circular. un lomo tonificado, músculo resplandeciente. los delfines vienen rápido hacia mí. nadan rapidísimo. los gritos humanos se entonan de a poco agudos, captando la atención de cada vez más y más gente. los delfines desaparecen. la playa especta. aparecían más allá. Más acá. Allá de nuevo, parece que están jugando. Son dos. Son tres. son ocho! o seis?
muchos nadaron hacia ellos. me sorprendió la cantidad de gente que supo nadar mar adentro. incluso uno nadó estilo espalda. mi preferido. una vez allá flotaban, es decir, hacían la plancha. 

a la vuelta viajamos arriba del camión en un par de asientos colgados que había.

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