hoy me propuse hacer todas las cosas, es lunes, creo que podría empezar bien. el fin de semana fue intenso pero sólo emocionalmente, sin salir de mi casa. a veces pienso que así es toda mi vida. ya llevé la ropa al laverrap, va a estar para mañana. a la mañana escribí en el cuaderno qué puedo hacer para sufrir menos? varias veces de formas distintas. pienso que el tema de la quietud y el movimiento tienen que ver, por momentos creo que ahí está la clave.
creo que el sábado fue que pensé que tenía que quedarme en el intermedio. no hace falta presionarse, tan sólo correrse un poquito. creo que voy a bajar un app de yoga. me cuesta menos que anotarme en un gimnasio y hacer todas las cosas que tiene que ver con eso.
el tema de la cuarentena me inspira, creo que me hace sentir optimista porque no vivo con nadie y ahora veo la soledad y el encierro como un camino justificado pero comunitario.
los primeros días no quería chatear con nadie. eso me parecía raro. se lo dije recién a pepi. no hice nada para que las interacciones se encadenen. me parecía que con todo el mundo había que decir las mismas cosas. en el silencio se sentía, viniendo de las ventanas, hubo un viento bárbaro, divino realmente, iba chiflando eso, cómo andás qué andás haciendo, no salgas.
los primeros días no quería chatear con nadie. eso me parecía raro. se lo dije recién a pepi. no hice nada para que las interacciones se encadenen. me parecía que con todo el mundo había que decir las mismas cosas. en el silencio se sentía, viniendo de las ventanas, hubo un viento bárbaro, divino realmente, iba chiflando eso, cómo andás qué andás haciendo, no salgas.
me dió recién una ansiedad. ahora comería toda clase de cosas dulces y saladas y crocantes. a veces simplemente imagino la sensación para satisfacerme, me sirve con la comida. además de lo del laverrap reordené las plantas, lo hice para estirar mientras trabajaba y creo que quedó bien. también lavé los platos, si pudiera obligarme a lavar los platos siempre creo que necesitaría hablar menos cosas en terapia. puse en una bolsa todos los plásticos que daban vueltas por la casa, dos botellas de guaraná Manaos, potecitos limpios de yogures, un recipiente descartable donde vino una ensalada que al lavarlo se rompió. todo lo descartable que soporta lo guardo.
algunas plantas las encuadré para la cámara, para las videollamadas. intento usar la compu en la mesita chiquita que tengo, no tengo un escritorio, tengo la imagen de la joroba de la espalda de mi abuela en la cabeza, ella toda chiquita y la joroba grande.
lo del intermedio el sábado lo decidí porque no puedo seguir así, atada a la quietud, creo que lo hago para negar. cuando escribo siento que tengo todo un mundo por delante. el tiempo se detiene. todo parece una cinta de cassette bien ordenada que se va revelando. te lo conté el otro día y me dijiste que te daba envidia. te lo conté entre lágrimas, brotaban congeladas de mis ojos que se derretían con el calor de mi cara.
lo del intermedio el sábado lo decidí porque no puedo seguir así, atada a la quietud, creo que lo hago para negar. cuando escribo siento que tengo todo un mundo por delante. el tiempo se detiene. todo parece una cinta de cassette bien ordenada que se va revelando. te lo conté el otro día y me dijiste que te daba envidia. te lo conté entre lágrimas, brotaban congeladas de mis ojos que se derretían con el calor de mi cara.
el problema pensaba recién es que a la mente me vienen más disparadores que continuaciones. escribir es un estado de ánimo y yo me pregunto qué es lo que busco y no encuentro que me desanimo apenas disparo, no miro a dónde va el tiro, no aprecio la trayectoria. será que hay algo que cuido en la quietud, tirada en el sillón, anestesiada por el hecho de haber llevado la ropa al laverrap, de haber barrido el piso a la mañana.
puede ser que el aislamiento obligatorio dure hasta mi cumpleaños. no me angustia. mastico la idea con el paso de los días y me sabe a sugus de manzana. es un alivio. hoy tuitié algo de esto pero no me animé del todo. quisiera expresar que el encierro me reconforta, siento que es preciso pero pienso que todos se van a dar cuenta de lo egoísta y boluda que soy. ayer pensé que quizás sería más divertido decir que sólo tengo un dulce síndrome de estocolmo con este secuestro.
de ahora en más en casa, en mi mente, voy a probar no perdiendo el momento, eso es lo que me pasó ayer. será que acaso no soy la maquina que creía? siento que mi corazón es de máquina, aunque mi cuerpo envejece como una especie viva.
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